7.- LA ISLA EEA DE CIRCE Y EL SOL DE MEDIANOCHE

        A la vuelta de Troya, Odiseo pasó por el país de los cícones, por la región de los lotófagos, por la isla de los Cíclopes, por la isla del dios Eolo y el país de los lestrigones antes de alcanzar la isla Eea, de configuración llana y muy boscosa, donde vivía la diosa Circe, Odisea, X, 135.

        Odiseo y sus compañeros después de un consumir un gran ciervo y mucho vino, observaron que el sol ya estaba alto e inmóvil, de modo que no podían determinar por dónde había salido ni por dónde se dirigiría al ocaso, Odisea, X, 190-192. Ahora sabemos que eso debió suceder el día en que el Sol empieza a alumbrar permanentemente sobre el Círculo Ártico durante el período denominado “Sol de Medianoche”, lo que demuestra que se encontraban en las regiones árticas.

Circe

Circe

        Confirma esta apreciación la noticia transmitida por Estrabón, I,1, 7, que según el filósofo Crates en una de las regiones visitadas por Odiseo hay “una especie de estuario o golfo que mira desde el trópico de invierno hacia el Polo Sur”.

        Como Homero no aludió explícitamente a este estuario, debemos suponer que tan exacta información debió ser conocida a través de Piteas, pues hoy sabemos que corresponde exactamente al actual Fiordo Occidental de Noruega, de donde habría que concluir que el fenómeno hidrológico que Piteas llamó “pulmón marino” corresponde con fidelidad al remolino del Maelström. Fig. 1, tomada de “Atlas Mundial Encarta 1993-1996”, Microsoft Corporation.

1.- Mapa del Fiordo Occidental de Noruega.

1.- Mapa del Fiordo Occidental de Noruega.

Ver fotografía en la portada de este sitio web de Internet, tomada de “Enciclopedia El Mar”.

        Otra alusión al Sol de Medianoche podemos encontrar en el Canto X, 82-86, en que se refiere a la posibilidad de que los pastores ganaran doble salario debido a que los días resultaban interminables. También nos lleva a pensar que todo esto sucedía en los países árticos, el supuesto encierro de los vientos en un odre por el dios Eolo porque hoy sabemos que en las regiones árticas se producen imprevisibles cambios de la orientación de los tormentosos vientos, llegando a las típicas calmas que preceden a la tempestad.

        Lo mismo podemos decir de las citas muy reiteradas a la diosa Aurora porque, a no dudarlo, las auroras boreales constituyen el espectáculo más grandioso que se produce en nuestro globo terráqueo. Las auroras boreales no alcanzan a ser visibles en el Mediterráneo.

Aurora Boreal

Aurora Boreal

Los dedos de la diosa Aurora

Los dedos de la diosa Aurora


8.- EL MAELSTRÖM SERÍA EL “OKEANOS” O REMOLINO UBICADO ENTRE LAS ROCAS ERRANTES Y VECINO A ESCILA Y CARIBDIS

        Circe mandó a Odiseo al Hades a consultar a Tiresias, después de pasar por el Océano, contiguo a su isla Eea, Od., X, 508.

        Después que Odiseo hubo visitado el Hades volvió a la isla de Circe, quien le recomendó tomar precauciones al acercarse a unos islotes donde se escuchaban misteriosas sirenas, que suponemos sería el ulular de los violentos vientos que reinan en las regiones polares.

Vista aérea del Maelström

Vista aérea del Maelström

 

        Circe avisó también a Odiseo que a continuación tendría que elegir entre dos pasos muy peligrosos.

        El primero enmarcado entre promontorios supuestamente “Errantes”, Od., c. XII, v. 61, porque en la realidad es el turbión o remolino, actualmente llamado Maelström, el que avanza lentamente a medida que baja la altura de la marea.

        Esos promontorios corresponden a los actuales cabo Lofotodden y a la isla Vaeroy, que cierran el Fiordo Occidental de Noruega.

        Ver fig. 2, dibujo tomado de “The Nautical Almanac”.

2.- El Cabo Lofotodden y la Isla Vaeroy.

2.- El Cabo Lofotodden y la Isla Vaeroy.

    Homero utilizó en Od. C. XII, v. 68, el vocablo griego “Thyellai”, para referirse a este turbión o remolino, aunque en el c. V, v. 174, usó como sinónimo la expresión griega “Laitma Thalásses”, para aludir a las simas o profundidades del mar por donde se suponía que las aguas caían al centro de la Tierra para después aparecer en forma de manantiales o fuentes de los ríos. Representó también la peligrosidad de este remolino al relatar en el C. XII, v.69, que anteriormente sólo la nave Argos de Jasón se había salvado de caer en él porque la diosa Hera, que amaba al héroe, lo indujo a bordearlo, pareplo), alejándolo de su mortífera succión.

         La palabra “laitma” también ha sido traducida en oportunidades por “abismo”, del griego “abyssos” (“sin fondo”), expresión que no fue usada por Homero.

Como Hesíodo no fue capaz de entender el alcance de las expresiones homéricas, porque en Grecia nadie conocía el fenómeno marino mencionado arriba, terminó denominándolo “Caos” ( , “Kháos”) en su trabajo “Teogonía” (vv.116, 123, 632, 700, 740 y 814).

       Resultaría fácil identificar este remolino con el Tártaro de las antiguas leyendas nórdicas y dos veces citado por Homero en la Ilíada: Zeus amenazó a los dioses que quisieran tomar partido a favor de los troyanos o de los griegos, con precipitarlos “al tenebroso Tártaro en el fondo del báratro que se halla en lo más profundo, bajo tierra, donde se encuentran las puertas de hierro y el umbral de bronce, tan lejos por debajo del Hades como el cielo está por encima de la tierra”,  C. VIII, vv. 13-16. Más adelante también Homero cita al Tártaro en el confín de la Tierra, C. VIII, vv. 478-481.

     Es posible que en los siglos posteriores, la palabra “Tártaro” haya dado origen al nombre “Tartessos”, aplicado a ruinas sumergidas existentes en Cádiz, España.


        En cuanto al segundo paso sugerido por Circe, se encontraría entre la actual isla Rost y el islote ubicado a 900 metros al SO. de ella.

        En la primera habitaba el monstruo Escila, v. 84, que con sus seis cabezas atrapaba sus presas. En el islote vecino se ubicaba el monstruo Caribdis, v. 104, que tres veces al día absorbía y vomitaba las aguas.

        Un fenómeno similar habrán podido observar los turistas modernos en diversas costas del mundo, debido a que los bolsones de aire atrapados en las oquedades de los roqueríos son presionados por las aguas al subir las mareas de modo que parte de esta agua es obligada a escurrir violentamente por pequeñas grietas formadas entre las mismas rocas.

        En la costa chilena, puerto de Lebu, la Piedra del Toro expulsa agua de la misma manera y en el Golfo de Chiloé, estuario de Reloncaví, también se producen tres mareas al día en el punto denominado Ralún.

Estuario de Reloncaví

Estuario de Reloncaví

9.- TRINACIA, LA ISLA DE LAS VACAS DEL SOL, CORRESPONDE A LA ACTUAL ISLA LANDEGODE

    Después de haber pasado Odiseo por los tres peligros indicados por Circe, debió navegar recto al oriente hasta encontrar en la costa continental la isla Trinacia , Od., XI, 227, con sus “tres cabos” debido a su forma triangular. Era una isla baja y muy pastosa en la que habitaban numerosos rebaños de vacas y ovejas. Estas características corresponden exactamente a la actual isla Landegode, cuyo nombre original, “Landit Goda”, significa en antiguo noruego “buena tierra”.


        A pesar de la prohibición de Odiseo, sus compañeros mataron muchas de las vacas tan apreciadas por el dios Hiperión (XII, 359) que se regocijaba al verlas lozanas cada vez que nuevamente volvía a verlas tras los seis meses de obscuridad.


        Presumimos que estas reses pertenecerían a la especie de los uros (Bos Taurus Primigenius), muy bien aclimatada en esta zona y distinguible por tener una frente amplia, dos grandes cuernos, grandes pezuñas y piel muy gruesa que les permitía avanzar sin empantanarse por los humedales que se formaban al retirarse las nieves invernales aprovechando los pastos más tiernos y nutritivos.

        Por su piel muy gruesa podían defenderse de la inmensa cantidad de mosquitos que pululaban tratando de succionar su sangre. Quizás si por cruzarse en muy cerrada consanguineidad fueron apareciendo anomalías en el aparato reproductor que terminaron por extinguirlas, de ahí que Homero aludiese a su difícil reproducción, Odisea, XII, 130.


        La fertilidad de esta isla coincidía con el concepto de “feraz continente”, (“eribólakos epeiroio”), señalado por Homero en el canto XIII, 235, cuando Odiseo preguntó a un joven ovejero, disfraz de Atenea, si esa tierra era una simple isla o un cabo de un continente fértil. A Homero le sorpre
ndía esa fertilidad porque en otras regiones habrían sido simples taigas o tundras a la misma altura.

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