10.- EL HADES CORRESPONDERÍA AL “MIST FJORD”

        Para facilitar al lector la correlación geográfica moderna con lo relatado por Homero, se hace inevitable trasponer ligeramente la estricta secuencia de los viajes de Odiseo.

        Vemos en el C. XI que después de alcanzar el confín del Océano, la nave de Odiseo llegó al país de los hombres Cimerios, “siempre envueltos en nubes y en bruma; son hombres a quienes los rayos esplendentes del Sol no deslumbran jamás en la vida, ni siquiera al subir a los cielos poblados de estrellas ni tampoco al bajar de los cielos buscando la tierra: sobre tales cuitados se extiende una noche de muerte”, versos 14-19. Homero usó los vocablos (“nephéle”) y (= “aeri”) para referirse respectivamente a las nubes y a la neblina.


        En un mapa moderno podemos ver que al nororiente de la isla Landegode se encuentra el “Mist Fjord” o “Fiordo de las Neblinas”, uno de cuyos brazos se extiende en dirección Norte-Sur entre cerrados acantilados, L.N. 67°22’ y L.E.G. 14°50’, fig. 3.

3.- Mapa del "Mist Fjord".

3.- Mapa del "Mist Fjord".

        Debido a que sus aguas han sido entibiadas por la Corriente del Golfo de México, poco a poco van perdiendo su calor al contacto con un aire mucho más frío por lo que permanentemente se levantan densas neblinas sobre el fiordo.

        Es posible que las altas montañas que cierran el fiordo por el lado sur impidan que los rayos casi horizontales del Sol puedan alumbrar la zona aledaña a su talud, por lo que produce un lugar constantemente sombrío. Ver página http://www.seapaddler.co.uk/newpage137.htm de internet.


        Podría presumirse que el país de los Cimerios pudiese corresponder a un establecimiento del primitivo pueblo lapón, de baja estatura, pómulos salientes y ojos oblicuos, cuyas habitaciones pudieron parecerse a los iglúes de los esquimales.

        De ser esto así, bien pudo Odiseo y sus compañeros pensar que se trataban de almas que surgían de la tierra.


Terminada la visita al Hades la nave de Odiseo “dejó la corriente del río Océano”(“potamoio rhóon Okeanoio”), C. XII, v. 1.

        Esta frase complicó enormemente a los intérpretes de Homero y, en especial, a Estrabón, I, 1, 7, por cuanto ellos no podían saber que el Océano aludido por Homero era el conjunto de corrientes que penetran en el gran Fiordo Occidental de Noruega y que salen formando el Maelström y el Saltstraumen.

        Eventualmente se produce una contracorriente tipo “mascaret” o “macareo” que remonta con extrema violencia algunos ríos y fiordos cuando la pleamar se ve aumentada por efecto de las sicigias y el empuje de tormentosos vientos occidentales.


        Es posible que los antiguos griegos usarán la palabra “potamos” como sinónimo de aguas corrientes o en movimiento. La palabra griega “Rhoon”, corriente, podría ser un pleonasmo para reforzar el concepto “potamos” y así poner de relevancia un fenómeno que no se ve en ningún otro mar.

        Nunca Homero pretendió aludir a la existencia de un río llamado Océano, como lo supuso Heródoto de Halicarnaso, Lib. II, 23, sino, a lo más, a las corrientes marinas que circundan a todos los continentes.


11.- OGIGIA, LA ISLA OCEÁNICA DE CALIPSO

        Como castigo por la matanza de las vacas del dios Hiperión, Zeus arrojó un rayo que destruyó la nave, salvándose sólo Odiseo sentado sobre los restos flotantes de la quilla o (“trópis”) y del mástil, C. XII, v. 421 y 424 y C. V, v. 130, arribando de este modo y después de diez días a la isla Ogigia. La mención directa que hizo Homero de la quilla refuta incontestablemente a quienes suponen que los fenicios no la conocían y que por ello no podrían haber usado adecuadamente la vela.


        La isla de Ogigia fue descrita por Homero como una isla de dos riberas, (“amphyryte”), arbolada, (“dendréessa”), junto al “ombligo del mar”, (“omphalós thalásses”; C. I, 50-51) y además lejana, (“teloth´”; c. V, v 55).

       

        Esta descripción coincide enteramente con la isla de Moskenes, la más meridional del grupo Lofoten, cuyas costas se extienden casi por 50 km. de largo y comienzan inmediatamente al norte del Maelström, el “ombligo del mar”.  de internet.

Mapa de las islas Flakstadoy y Moskenes

Mapa de las islas Flakstadoy y Moskenes


        Homero insistió mucho en que Calipso vivía en una enorme gruta, (“méga spéos”; C.V, v. 57), lo que no es de extrañar porque en esas regiones era la mejor protección contra los fríos invernales.

        Además en la isla Moskenes abundan profundas cuevas en ambas riberas, habitadas desde tiempos inmemoriales por pueblos originarios que nos llevan a pensar en los lejanos etíopes, que viven divididos entre los que miran al oriente y los que miran al poniente, C.I, v. 23-25.

        Estos eran los últimos de los hombres, es decir los que vivían más hacia el ocaso de la antigua “oikoumene”. Su piel quemada por los vientos y el reflejo de la nieve debió dar origen al calificativo de “caras quemadas” o “etíopes”. Ver la interesantísima información que provee Internet en la página web http://www.lofoten-info.no/boattur.htm.


        Calipso era hija de Atlas, quien vigilaba “las largas columnas, sustento del cielo”, C.I, v. 52-54. Pues bien, en el actual puerto de Hamaroy, situado al oriente de Moskenes, hay unos altísimos peñascos en forma de columnas que pudieron dar origen a la poética expresión y a la del suplicio de Tántalo (fig. 4).

4.- “Las largas columnas, sustento del cielo”,   en el puerto de Hamaroy.

4.- “Las largas columnas, sustento del cielo”,

 en el puerto de Hamaroy.

        Los griegos, que sólo conocían el Mediterráneo, aplicaron esa expresión a las alturas de los actuales peñones de Gibraltar y Ceuta, con lo cual el topónimo Columnas de Heracles fue aplicado fuera de lugar y aceptado universalmente porque nunca se demostró el error de su aplicación.

Ver página http://www.hamaroyhotel.no/english/Photos/hamhot023.jpg de internet.

12.- ILIÓN Y TROYA EN LAS ISLAS FLAKSTADOY Y MOSKENES

        En la isla Flakstadoy, separada de Moskenes por un angosto estrecho, hay importantes lugares muy similares a la descripción homérica de Ilión por lo que no deben pasar inadvertidos.

        Su característica geográfica más conocida sería la existencia de una larga llanura situada entre las playas del mar y los montes vecinos que, en términos modernos podría ser calificada de duna consolidada.

        Las arenas de las playas de Flakstadoy son blancas como la tiza como puede apreciarse en las fotografías insertas en la página www.http.Ramberg.htm de internet.

Playa de Ramberg en isla Moskenes, calificada como una de las más espectaculares del mundo

Playa de Ramberg en isla Moskenes, calificada como una de las más
espectaculares del mundo

Myrland en el extremo norte de la isla Moskenes. Fantástico escenario y blancas playas de tiza

Myrland en el extremo norte de la isla Moskenes. Fantástico
escenario y blancas playas de tiza

        Una segunda característica geográfica de Ilión la constituye su inseparable referencia al Monte Ida, de abundantes manantiales y espesos bosques.

        No es de extrañar que ambas condiciones aparezcan inseparablemente unidas porque Noruega está situada en una de las regiones más lluviosas del planeta y porque la Corriente cálida del Golfo de México contribuye muchísimo a aminorar el frío típico de las zonas árticas y con ello favorece el desarrollo de grandes bosques.

"Monte Ida"

"Monte Ida"

        En Moskenes, la isla contigua, hay muchas grandes cuevas de la época prehistórica que nos hacen pensar en la Troya homérica y que bien pudieron ser los yacimientos de plata, “argyrou genethlê”  (“argurou geneJlh”) o “lugares donde se genera la plata”, aludidos por Homero en la Ilíada, C. II, v.364 (= v. 857).

Imagen satelital donde se ubica la Isla de Moskenes

Imagen satelital donde se ubica la Isla de Moskenes

        Es posible que los antiguos pobladores hayan extraído de ellas grandes cantidades de plata como también las hay en otras regiones de Escandinavia, entre ellas la conocidísima mina de plata nativa existente en Kongsberg. Talvez esta abundancia de plata, llamada “argyros” en griego, indujo a los helenos a denominar “Argos” a esta región como sinónimo de “brillante”.

    Debido a las dificultades de cazar en zonas boscosas es posible que los pueblos originarios hayan utilizado la plata para hacer la punta de sus flechas y también fabricar arcos livianos y de poco tamaño, lo que produciría una excelente tensión.

        Si a esto se agrega la rapidez de tiro conseguida por los cazadores avezados, se explica cómo podían hacer presa sobre animales salvajes habituados a moverse con rapidez en la espesura ante el menor ruido.

        Vinculo la costumbre de cazar con flechas en zonas boscosas al hecho de que Homero haya comenzado la Ilíada relatando cómo Apolo con sus flechas envenenadas diezmó el campamento aqueo a petición de un sacerdote cuya hija había sido raptada.

        En el Canto VIII, v. 261-334, Homero destacó al guerrero Teucro Telamonio, hermano de Áyax, por ser el más hábil arquero aqueo y en el Canto IV, v.164-165, puso de relevancia que Agamemnón anticipó la futura caída de Ilión porque las huestes del rey Príamo usaban pesadas lanzas de fresno. Vemos en esto una referencia indirecta a la mayor eficiencia ofensiva de las flechas envenenadas disparadas de larga distancia.

 

        La referencia a que las flechas llegaban vibrando pone de manifiesto el gran aprecio en que eran tenidas, Ilíada, C. XVI, v. 361. El máximo elogio con que Homero destacó la importancia de las flechas quedó expresado en el episodio en que Odiseo venció a los pretendientes de su esposa gracias a su excelsa habilidad de arquero.

        Sin embargo, Homero relativizó su apreciación anterior al disminuirla en aras de recordar la vieja costumbre de que el valor personal de los héroes sólo era demostrado en combate cuerpo a cuerpo.

        Para ello relató que habría sido Zeus quien impidió que el flechador Apolo siguiera defendiendo a Héctor quien, según su consultada balanza, debería perecer con su garganta atravesada por la lanza de Aquiles, Ilíada, C. XXII, 208-213.

        No sería ilícito sugerir cuán distinto pudo haber sido el devenir de Occidente si los estrategas griegos hubiesen emboscado en las Termópilas al ejército de Jerjes lanzándole flechas incendiarias untadas con una mezcla de resina de pino y azufre. El rayo de Zeus pudo ser esta misma mezcla incendiaria, llamada más tarde “fuego griego”.

Ilustración de barco Bizantino atacado por el llamado "Fuego Griego"

Ilustración de barco Bizantino atacado por el llamado "Fuego Griego"

        Táctica similar podría haber sido usada con éxito contra los ataques mongoles para dispersar su rapidísima caballería porque todo animal huye aterrorizado al sentirse amenazado por el fuego. Algo de esto parecería haber sido usado por los chinos, quienes hacia 1232 después de J.C., rechazaron un ataque mongol en la batalla de Kai Fung Fu, disparando flechas incendiarias.

Inicio

Estadisticas


Contador de visitas