22.- ESTADIO: FÓRMULA GEODÉSICA QUE ARMONIZA ESPACIO Y TIEMPO, DE CARÁCTER FIJO Y ESTÁTICO, INDISPENSABLE PARA HACER CARTOGRAFÍA ASTRONÓMICA

        Homero utilizó la expresión “stadíe ysmíne”, que los latinistas interpretaron como “stataria pugna” y que pasó al castellano como “combate a pie firme”, para referirse a un combate en el cual el luchador mantiene una posición estática, inmutable, sin ceder un palmo de terreno (Il. 7, 241; 13, 314; 13, 514; 13, 713). En griego “stadíe” significaba “fijo”, “firme”, “estable”, e “ysmíne”, “combate”.


        El adjetivo griego “stadios, -a, -on”, cuya forma jónica era “stadíe”, es el participio pasado del verbo “ístemi”, que significa “fijar”, “inmovilizar”. Relacionado con este concepto aparece también la palabra “estática”.


        Con los siglos, el adjetivo “stadios” fue substantivado en su forma neutra “stadion” para designar una medida itineraria “fija”, que se suponía sería la distancia que Heracles corrió con una sola inspiración de aire.


        Aquiles Tatio de Alejandría, filósofo griego del siglo III después de C., reprodujo la obra “Los Fenómenos” de Arato de Soloi, muy citado por Hiparco. Curiosamente, Tatio agregó un brevísimo comentario que sirvió de introducción a esta nueva copia, al parecer muy mal redactado:



(“Khaldaioi de periergotatoi genomenoi etolmesan tou heliou ton dromon kai tas horas diorisasthai ten gar en tais isemeriais horan autou, kath hen isos dierkhetai ton polon, eis l’ orous merizousin, hoste to l’ meros tes en te isemerine hemera oron legesthai tou dromou tou heliou. Legousi de palin andros poreian mete trekhontos mete hemera badizontos, mete gerontos mete paidos, ten poreian einai tou heliou kai l’ stadion cataron einai”).


“Los caldeos, muy minuciosos, tuvieron paciencia para determinar el recorrido del sol y las horas. En efecto, establecieron en treinta medidas el tiempo durante el cual, en los equinoccios, pasa (el sol) sucesivamente por el “polos”, de modo que la trigésima parte del tiempo en un día equinoccial fuera llamada la medida del recorrido del sol. Dicen (los caldeos), a su vez, que la marcha de un hombre, ni corriendo ni muy lento, ni viejo ni niño, es la marcha del sol y es de treinta estadios puros”.

Hell, en el extremo sur de la Isla de Moskenes

Hell, en el extremo sur de la Isla de Moskenes


        En términos matemáticos podría expresarse que la distancia que un hombre común y corriente puede caminar en una hora equivale a 30 estadios de 125 pasos humanos cada uno.

        Esta multiplicación arroja 3.750 pasos humanos por hora, siendo cada paso de 5 pies y éstos de 3 palmos, de la misma persona, es decir doce dedos. Pues bien, si otorgamos a cada paso la extensión de 1,25 m., en función de reconocer que una persona de 1,65 m de altura tiene comúnmente un pie de 0,25m., el estadio tendrá 156,25 m. y 30 estadios valdrán 4.687,5 m.


        La mejor prueba de que esta es la correcta interpretación del tamaño del estadio itinerario la obtenemos de multiplicar los 4.687,5 m. que se caminan en una hora por las 24 horas del día y obtendremos un grado de 112.500 m. y una circunferencia ecuatorial de 40.500.000 m. que excede en un uno por ciento a los 40.075.695 m. calculados hoy en día.


        El guarismo teórico de 720 estadios al grado no fue el seguido por Eratóstenes, quien aparentemente obtuvo a través del “polos” sólo 700 estadios. Multiplicados estos 700 estadios en la forma antedicha, da un total de 109.375 m. para un grado y 39.375.000 m. para la circunferencia ecuatorial, cifra inferior en un uno por ciento a la cifra real.

       Estos cálculos ponen en evidencia lo que quisieron transmitir los caldeos, es decir, que el sol hace en un día, lo mismo que un hombre haría en un año si pudiese caminar en forma continua. ¿Sería ésta la razón de suponer que sólo Heracles podría haber hecho tal hazaña? Deberá observarse que el cálculo de la circunferencia ecuatorial corresponde al total de 360°, pero como la Tierra realmente gira alrededor del Sol en 365 días, hay cinco días no computados en el cálculo anterior, por lo que los antiguos egipcios los llamaban días epagómenos, es decir añadidos, y los dedicaban a festividades. Estos cinco días sólo se contaban para completar el año solar, pero no para efectos geodésicos. ¡Genial solución!  Curiosamente este subterfugio aparece también en el calendario maya llamado Haab, basado en 18 meses de 20 días cada uno, más cinco días llamados Wayeb agregados a fin de año.

Cuenca del Río Tarim  

Cuenca del Río Tarim

Cuenca del Río Tarim

Cuenca del Río Tarim

El larguísimo curso del Rio Tarim se extiende paralelo al grado 40 N. 

Desde sus riveras pudo observarse con nitidez la ocultación de las

pléyades al anochecer, debido a que los desiertos interiores no forman niebla.

 


Argan (40°08’ N; 88°22’ E), Xinjiang, China, WNW horizon, April 8th. 1 A.D., 22h37m local time

En este dibujo se aprecian las Pléyades situadas a 15° sobre el horizonte occidental, una hora antes de su ocultación y media hora después de la puesta del sol.

 

En este dibujo se aprecian las Pléyades situadas a 15° sobre el horizonte occidental, una hora antes de su ocultación y media hora después de la puesta del sol.

Tomado de "THE SKY ASTRONOMY SOFTWARE THE SKY LEVEL I FOR CELESTRON"


        Talvez sería oportuno relacionar con lo anterior otras medidas de la Antigüedad que han creado muchos problemas. Tanto la Parasanga persa como el esqueno egipcio, o “schoinos” valían 5000 pasos cada una, ambas medidas equivalentes a 40 estadios como lo dijo Eratóstenes.

        Esta cantidad de 5.000 pasos cabe 17,5 veces en un grado y pasó a la posteridad con el nombre de legua, en circunstancia que ésta no es la distancia que un hombre puede caminar en una hora sino en tiempo indeterminado, tal como puede avanzar un ejército cuando no lleva prisa.

23.- MUCHO ANTES APRENDIERON LOS NÓMADES A LEER EN EL CIELO QUE LOS SEDENTARIOS A ESCRIBIR EN LA TIERRA

        Una antiquísima tradición nómada recordaba que el mapa de la Tierra estaba señalado en el cielo.

Nómades del desierto de Mauritania

Nómades del desierto de Mauritania

        La necesidad de descubrir una forma práctica de hacer mapas para orientarse en los desiertos pudo iniciarse mediante la identificación de las estrellas que en cada medianoche culminaban sobre el zénit de un avisado observador, que debió permitir a éste familiarizarse íntimamente con la ubicación de las estrellas fijas.

        En un esfuerzo por encontrar una explicación sencilla al eventual procedimiento que hubieran podido usar los antiguos para determinar las estrellas que culminaban sobre sus cabezas a medianoche, pienso que pudieron haber tomado una caña hueca por uno de sus extremos de modo que cayendo verticalmente reflejara con nitidez, en un espejo puesto debajo, las estrellas que a medianoche pasaban por su zénit.

        Si noche a noche se repetía este procedimiento en el mismo lugar durante los 360 días en que suponía se movía el Sol, pudieron hacer un calendario estelar muy fácil de identificar por sus fechas y por las estrellas que quedaban circunscritas y reflejadas en el espejo de observación.

        Como digresión me gustaría señalar que a tal catálogo estelar pudieron haberlo llamado también “estadística” por la eventual relación entre “estadios” y grandes distancias existentes entre diferentes grados de la Tierra. Talvez por ello Sófocles en su obra “Edipo Rey”, 880, señaló , (“astrois ekmetroumenos khthona”)  “midiendo mis pasos en la tierra por los astros”.

        Para resolver el problema de determinar con exactitud la medianoche, los antiguos pudieron usar un reloj de arena o una clepsidra con duración de 12 horas, de modo que si se echaban a andar al mediodía, su término tenía que coincidir con la medianoche. La arena o agua necesaria para marcar 12 horas debió ser la mitad de la necesaria para cubrir de mediodía a mediodía.

        La feliz observación del hecho de que el día del equinoccio Las Pléyades se encontraban a 15º del horizonte occidental, es decir a una hora de su ocaso, debió inducir a un diligente guía de caravanas a constatar que durante ese mismo lapso de tiempo él alcanzaba a caminar 3.750 pasos. De esta ingeniosa observación pudo concluir que si multiplicaba esos 3.750 pasos por las 8.640 horas que tendría un año de 360 días, obtendría un resultado de 32.400.000 pasos para la circunferencia ecuatorial de la Tierra.

        Pues bien, si cada paso humano de cinco pies equivale a 1,25 metros, los 32.400.000 pasos equivaldrían a 40.500.000 metros. No debería extrañar tal secuencia de multiplicaciones para quienes manejaban diestramente el ábaco desde tiempos inmemoriales.

        Se podría presumir que les resultaría fácil a los nómades demostrar que las Pléyades se encontraban exactamente a 15° sobre el horizonte una hora antes de su ocaso en el día del equinoccio, mediante el uso de un delgado triángulo de madera equivalente a la cuarta parte de un arco de circunferencia de 60°.

        Estos 60°, a su vez, pudieron obtenerlos mediante un sistema similar al que todavía usamos para circunscribir un hexágono dentro de una circunferencia, en que cada uno de sus seis lados equivale al radio de la circunferencia.

        El auténtico uso de este método se deriva del hecho de que ya en ese tiempo se asignaba a cada día 24 horas y de ahí que cada hora equivale 15° de arco.

        Estas extremas sutilezas debieron ser comunes en una población acostumbrada a tejer con finísimas manos el capullo de seda bajo la imperiosa necesidad de mantener una extenuante concentración para que no quedase hilo suelto.

        Conocido el tamaño de la Tierra, quedaba un segundo gran problema por resolver, esto es cómo determinar longitudes sobre la base de que a cada día correspondía un grado. La tradición china recuerda en Yu el Grande, siglo VIII antes de J.C o siglo IV según otros, a un preclaro agrimensor y cartógrafo. Quienes le atribuyen el “Libro de los Montes y Mares” o “Chan Hai King” (“Shan Hai Jing”) piensan que esta obra originalmente contenía mapas.

        La capacidad de hacer mapas debió ser una indispensable ayuda para las autoridades chinas que desde temprano advirtieron la absoluta necesidad de construir una larguísima muralla de 5.000 km. de tierra apisonada, capaz de contener a la caballería de las tribus mongolas del Norte que desde milenios sojuzgaban a los tranquilos campesinos chinos.

       Hoy sabemos que entre el extremo oriental de Manchuria y el Golfo de Pekín, actual Beijing, hay una distancia geográfica inferior a mil kilómetros de estepas que sólo al llegar al mar presentan bajas estribaciones que no acumulan hielos durante todo el año.

        Sería impensable suponer que hubiera podido hacerse tal obra sin la existencia de mapas precisos indicativos de los lugares más idóneos por donde continuar la muralla y que registraran los puntos hasta donde llevar los implementos necesarios para abastecer a los miles de hombres que estuvieran trabajando en ella.

        Suponemos que Yu el Grande pudo aprovechar un antiguo artificio llamado en griego “polos”, caracterizado por ser una semiesfera horizontal con un proyector vertical de sombra o “gnomon”, representativo del eje sobre el cual gira la Tierra. La palabra“Polos”   en griego significa “eje” en su primera acepción y proviene del verbo “poleo” , que significa “girar”, fig. 12.

Figura 12. Polos, según un dibujo de Virtubio

Figura 12. Polos, según un dibujo de Vitruvio

        Como no nos ha llegado ninguna información respecto de la forma en que fue usado el polos para medir longitudes, podría presumirse que en el borde de este instrumento debió marcarse cada uno de los 360º de la circunferencia, representativos de los meridianos y en su interior 90 círculos concéntricos equivalentes a los paralelos.

        Los grados 0 y 180 corresponderían a los puntos por donde sale y se pone el sol respectivamente los días del equinoccio. El grado 270 y el grado 90 del borde del polos quedarían así alineados en dirección Norte-Sur, correspondiendo a la sombra que arroja el “gnomon” en el momento exacto del mediodía verdadero.

        Yu el Grande debió confiar en su aguda imaginación para encontrar soluciones lógicas a los acuciantes problemas, aunque no dispusiese sino de elementos muy artesanales para conseguir el objetivo buscado. Los repetidos aciertos para determinar cuánto faltaba para llegar al próximo oasis, le confirmaban que esa era la forma correcta de saber determinar ubicaciones.

        El íntimo convencimiento de que a través del polos podrían hacerse mapas, dio origen a la cartografía empírica, en que se tenía por ciertas algunas conclusiones obtenidas a través de observaciones de hechos físicos perfectamente identificables, aunque no se tuviera una prueba alternativa para demostrar la verdad como sucede en el método racionalista moderno.

Tercera Parte

    POSIBLE TÉCNICA CARTOGRÁFICA EN LA EDAD MEDIA


24.- LEJANOS ANTECEDENTES DEL CUADRANTE MARINO

        Quizás pudiéramos encontrar un lejano antecedente respecto al uso del cuadrante marino en las noticias que pudieron traer los misioneros Guillermo de Rubruk y Giovanni da Pian del Carpine, enviados por el Papa franciscano Inocencio IV el año 1245 ante el Gran Khan.

Papa Inocencio IV

Papa Inocencio IV

        Ellos debieron pasar por el valle de Ferghana, patria de Alfragano, el astrónomo que fue contratado por Al Mamun, tercer califa de Bagdad, lo cual no es de extrañar porque en Ferghana existía desde los tiempos más remotos un importantísimo centro de estudios astronómicos.


        El valle de Ferghana, separado de la cuenca del río Tarim por montes relativamente bajos, es importante porque por ahí pasaba el segmento principal de la Ruta de la Seda y porque en diferentes épocas estuvo bajo las influencias de las culturas china, mongola, persa e incluso griega, lo cual explica cuan bien situado aparece en el Mapa Antiguo citado por Eratóstenes.

        El valle de Ferghana es bañado por el Syr Darya, río conocido por los griegos con el nombre de “Jaxartes” (Yajartes). En cuanto al río “Amu Darya”, los griegos lo denominaron “Oxos” porque sus aguas recordaban el sabor del vinagre, en griego “Oxys”. Debe tenerse presente que ambos ríos corren en forma paralela hasta desaguar en el Mar de Aral. Alejandro Magno fundó el pueblo de “Alexandreia Eschate”, “la Última Alejandría”, actual “Kokand” (“Khujand”), en la entrada occidental del valle de Ferghana. No siguió más adelante porque lo detuvo la caballería escita.

 

"Caballos Mongoles,también llamados Takhi y Caballos de Przewalski"

"Caballos Mongoles,
también llamados Takhi y Caballos de Przewalski"; Fotografía tomada del sitio Web chileno
"http://www.tierradecaballos.cl", botón "Criaderos".


        Es posible que debido a la extensión del valle de Ferghana por casi 300 km en sentido Noreste-Suroeste y flanqueado por altísimos cordones cordilleranos desprendidos del nudo del Pamir, haya facilitado enormemente las observaciones astronómicas de los expertos tendientes a construir mapas matemáticos tan necesarios para asegurar el mayor éxito en la marcha de las caravanas comerciales por los desiertos del Asia Central en sus viajes hacia la China.


        Habría sido imposible no distinguir en ese lugar que un mismo grupo de estrellas se desplazaba rápidamente durante cada noche y que sin embargo el mismo grupo tardaba cuatro meses en desaparecer del todo por occidente.

        Esta diferencia de velocidades sólo podía explicarse por el movimiento de rotación diaria de la Tierra y por el movimiento de traslación anual alrededor del Sol al igual que los otros planetas.


        Dichos misioneros pudieron haber traído algunos conocimientos para hacer cartografía, los que pudieron pasar a los franciscanos que regían Oxford, en especial a Robert Grosseteste (1168-1253), profesor de Juan de Holywood y de Roger Bacon. Podrían encontrarse mayores antecedentes al respecto, consultando la página http://www.oua.ox.ac.uk/ de internet.


        Juan de Holywood (1220-1256), quien latinizó su nombre por Sacroboscus, mantuvo la tradición de que la verdadera longitud de la circunferencia ecuatorial eran los 252.000 estadios encontrados por Eratóstenes y transmitidos por Plinio el Viejo y Macrobio Teodosio, en contradicción a lo afirmado por Ptolomeo.


        Cabría suponer que Sacroboscus conoció la forma de usar el Cuadrante Marino y el Compás, según podría deducirse de su conocimiento de las obras de Alfragano y Albategnio y de que tituló a uno de sus libros "De Compositione Cuadrantis", que sólo he encontrado citado en la Enciclopedia Traccani.


        Por su parte Roger Bacon (1220-1292) envió en 1267 al Papa franciscano Clemente IV su obra "Opus Maius", acompañada de instrumentos matemáticos. En ella insistió en la necesidad de verificar los conocimientos teóricos por medios prácticos, por lo que se le considera el fundador del método inductivo o racionalista moderno que induce de hechos conocidos una verdad desconocida.

 

Roger Bacon

Roger Bacon

         El Papa lo estimuló a seguir adelante con sus estudios, aunque por la dedicación de Bacon a inventar instrumentos para demostrar la validez de sus teorías, hubo quienes descalificaron a éste por suponerle conocimientos meramente empíricos.


        Según Leo Bagrow, hacia el año 1290 el monje bizantino Maximo Planudes habría copiado en el monasterio de Vatopédi alguna versión de un conjunto de mapas antiguos para acompañar a la "Geografía" de Ptolomeo.


        También es de esa época el mapamundi catalán de 1375, dibujado por el judío Abraham Cresques y regalado a Carlos V de Francia, el cual presenta la misma desviación del paralelo de Alejandría que se aprecia en el "Mapa Antiguo".

         Quizás si por estos mismos años comenzó a aparecer una serie notable de mapas denominados “portolani”, muy bien hechos y hermosamente coloreados, adornados de innumerables arañas o rosas de los vientos que indujeron a los comentaristas de siglos posteriores a suponer que podrían haber sido hechos en base del uso de la brújula, en circunstancias que tal suposición carece de todo fundamento por cuanto la brújula sólo indica dirección y nunca distancias, que es el elemento esencial para hacer mapas. Más parecerían ser una extensión de mapas musulmanes cuyo objetivo principal era orientar a los fieles para orar en dirección hacia La Meca.

 

25.- ORIGEN DE LA CARTOGRAFÍA ASTRONÓMICA AMERICANA

        También es posible que el uso del cuadrante marino y del compás geométrico haya llegado hasta el célebre matemático y astrónomo Johann Müller (1436 – 1476) nacido en Königsberg o "Montaña del Rey", origen de la latinización "Regiomontanus". Alumno suyo fue Martin de Bohemia o Behaim, que también firmó un trabajo bajo el pseudónimo de Henricus Martellus.

Johan Müller

Johan Müller

        Parecería ser que quienes afirmaron que Regiomontanus habría introducido la ballestilla o báculo de Jacobo como instrumento náutico, cayeron en el grave error de confundir este instrumento con el cuadrante marino, que no tiene nada en común y que de él lo tomó Behaim.


        La carta náutica que se preserva en la Biblioteca Nacional de París, pésimamente atribuida a Sebastian Cabot (Sebastiano Gaboto) porque éste nunca tuvo verdaderos conocimientos de cartógrafo, a lo más pudo ser sólo una copia hecha por él, fig. 13.

13.- Mapa de América mal atribuido a John Cabot.

13.- Mapa de América mal atribuido a John Cabot.

        Esta carta es de inobjetable factura portuguesa tanto por la gradación de los meridianos como porque corresponde a los descubrimientos geográficos hechos en 1500 por Gaspar de Corte Real, a quien se le consideró perdido por haberse separado del resto de la expedición hasta que un año más tarde volvió a su casa en la isla Terceira de las Azores.


        Afirmamos lo anterior por cuanto la inmensa cantidad de topónimos que aparecen en tal carta, indica que tuvo que ser una exploración muy detallada, lo cual es imposible lograr en tan breve tiempo como el que empleó John Cabot (Giovanni Gaboto) y su hijo Sebastian. Además los cartógrafos portugueses sabían a ciencia cierta hacia 1501 que al el norte del Caribe no había paso alguno hacia Las Molucas, como lo atestigua la imagen de San Cristóbal en el planisferio de 1501 astutamente atribuido al español Juan de la Cosa.


        En el planisferio portugués vendido al embajador Cantino y enviado al duque de Ferrara en 1502, aparece una desviación idéntica a la del paralelo de Alejandría que ya habíamos visto en el "Mapa Antiguo" y en el planisferio de Cresques, tan sólo que en el mapa “Cantino” se presenta dicha desviación en el extremo occidental, donde Cuba quedó situada a 6º sobre el Trópico. Esta anomalía demuestra que todos estos mapas fueron levantados con el mismo tipo de instrumento que suponemos sería el cuadrante marino.


        Lo más importante del mapa “Cantino” estriba en que de acuerdo al Tratado de Tordesillas la Línea de Demarcación, situada a 370 leguas de las islas de Cabo Verde --de aquellas que caben 17.5 veces en un grado-- debía pasar por los 46º30´ L.O.G., junto a la boca del río Amazonas y prolongarse hacia el sur hasta salir al Atlántico junto a la isla del Buen Abrigo, inmediata a San Vicente y Santos.


        Así las cosas, su antimeridiano, situado a 180º hacia oriente, dejaba a Las Molucas a 3º dentro del hemisferio de Portugal de acuerdo a estrictos cálculos astronómicos ya realizados con anterioridad por los astrónomos lusitanos. Para prueba fehaciente basta verificar que la distancia “línea ecuatorial-trópico” --24º-- cabe exactamente 7.5 veces entre la Línea de Demarcación, muy bien trazada en Brasil, y su antimeridiano que debería quedar a 133º30’ L.E.G.¡Qué trascendente mensaje portugués para determinar las exactas medidas de la Tierra! Fig. 14.

14.- Mapa “Cantino”.

14.- Mapa “Cantino”.


        Debe tenerse presente que la desviación del Caribe vuelve a aparecer en el mapamundi que Portugal envió al duque Renato de Lorena y que fue reproducido por Waldssemüller en 1507. El autor intelectual y material de ambos mapas no pudo ser sino Martín Behaim, Cosmógrafo y Cartógrafo Real al servicio del rey portugués Juan II, con residencia en la isla Fayal del archipiélago de las Azores. Confirma la capacidad que tenía Behaim para medir longitudes el hecho de que en Nüremberg dijo que su suegro se encontraba a 700 leguas ecuatoriales de dicha ciudad. Pues bien, Nüremberg está situada a 11º L.E.G. y la isla Fayal a 29º L.O.G., esto es a 40º ecuatoriales de distancia, que multiplicados por 17.5 leguas por grado da la exacta cantidad de 700 leguas.


        La habilidad cartográfica de Behaim salta a la vista tras una rápida observación de su mapamundi en dos hemisferios, presidido por su efigie y fechado en Nüremberg en 1492. En el hemisferio occidental de este mapamundi aparece África bastante bien diseñada, con su extremo suroriental en el mismo meridiano que Alejandría y con el actual Cabo de Buena Esperanza muy bien dibujado y situado a 36º de latitud S., características idénticas a las que se presentan en el mapa que él firmó bajo el pseudónimo de Henricus Martellus.


        Las longitudes del mencionado mapamundi de Behaim se cuentan desde el meridiano de las Islas Canarias hacia Oriente hasta los 180º que pasan por lo que parecería ser la península de Malaca, tal como erróneamente lo había supuesto en su tiempo Ptolomeo. Sin embargo, Behaim simuló creer en este error, pues bien sabía que Eratóstenes había señalado que dicha distancia equivalía a algo más de un tercio del globo terrestre (123º). Solamente a partir de 1494, las cartas portuguesas comienzan a graduarse desde el Cabo Verde con el objeto de relacionarse con lo acordado en el Tratado de Tordesillas.


        En relación al importantísimo mapa de 1507 absurdamente atribuido a Waldseemüller y en que por primera vez aparece el nombre “América”, quisiéramos demostrar que su autor es Behaim, quien incorporó en él los recientes descubrimientos y los situó entre meridianos concordantes con los 252.000 estadios que Eratóstenes encontró que cabían en la línea equinoccial, con lo que de hecho reconoció la obsolescencia de los 180.000 estadios que Ptolomeo creía que existían en ella.


        En el mapamundi de 1507 ya referido, hay dos pequeños medallones en la parte superior. En el medallón derecho, dibujadas junto a la figura de Américo Vespucio (Amerigo Vespucci), aparecen Centro y Sudamérica notablemente bien configuradas, tanto en sus costas atlánticas como en las del Pacífico, lo que demuestra que América ya había sido muy bien cartografiada, fig. 15.

15.-Medallón en mapa atribuido a

Waldssemüller con la primera

representación geográfica de América.

Es impresionante la fidelidad del diseño, perfectamente ubicado dentro de meridianos que hoy son sobradamente conocidos. La gradación de este pequeño mapa termina sus 360º en las islas de Cabo Verde, en relación con el Tratado de Tordesillas de 1494.


        Obsérvese cómo el meridiano 320 del mapa de dicho medallón pasa por el extremo oriental de la Española (“Hispaniola”), enseguida por la costa oriental de la boca del Lago Maracaibo y termina en la boca occidental del estrecho de Magallanes, todo lo cual corresponde con exactitud al actual meridiano 70 L.O.G.


        En el medallón izquierdo, relativo al mundo antiguo, aparece Behaim ocultándose bajo el pseudónimo de Ptolomeo, con un gran cuadrante marino que ha usado para el cálculo de longitudes, en tanto que el compás geométrico lo coloca en manos de Américo Vespucio.

        En este grabado Behaim deja traslucir una incipiente sonrisa en sus ojos y labios, como recordando el lema del infante Don Enrique, "Talant de bie faire" o la “alegría de hacer bien las cosas”, fig. 16. Debe observarse que Behaim no usó para nada las rosas de los vientos porque su objetivo era hacer mapas exactos y no indicación de rumbos innecesarios.

16.- Efigie de Behaim con cuadrante marino usado.

16.- Efigie de Behaim con cuadrante marino usado.

 


        Este mapa de 1507 debió ser el que impresionó a Hernando de Magallanes (Fernao de Magalhaes) cuando lo vio en la secretaría del rey de Portugal. Magallanes no dudó en atribuirlo a Martín Behaim y así lo atestiguó su cronista Pigaffeta. En dicho mapa aparecía insinuado un estrecho en el Sur por el cual se podría llegar a Las Molucas navegando por occidente, si bien no quedaba claro a que altura se encontraría tal paso.

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